La Santa Muerte y la complicada tarea de limpiar su nombre en Mérida

El culto a la Santa Muerte aún genera miedo en una ciudad católica como Mérida, pero los santamuerteros predican amor sin tener que dar en ofrenda la vida de un ser querido.

Texto: Leandro Chacón

Fotos: Kattia Castañeda/Leandro Chacón



Mérida, Yucatán.- Hablar de la Santa Muerte en Mérida es hablar de gente que adora a Satanás o gente que realiza brujería, pero eso sólo es un invento de los detractores de la llamada “Niña Blanca”, ya que lejos de rendirle culto al diablo, los santamuerteros predican amor en una ciudad donde son vistos con miedo.

“Nosotros los santamuerteros somos gente que siempre estamos predicando amor, que todo lo que nosotros damos de amor se nos regresa. Tenemos como consigna quitar todos esos mitos, todas esas cosas que satanizan el culto”, comenta Lucely Cuevas, del santuario Santa Muerte Internacional Mérida.

La Santa Muerte es un culto satanizado en Mérida, ciudad en la que predomina la religión católica.

La satanización del culto a la Santa Muerte se basa en mitos y miedos, ya que la gente piensa que ser devoto de la “Niña Blanca” es dar en ofrenda la vida de un hijo o algún ser querido, pero eso es mentira. “Todo lo que la gente cree que es malo, es todo lo contrario”, indica la líder de este santuario yucateco.

Sentada en un altar donde posan tres Santas Muertes de tamaño natural, Lucely comenta que al menos en su santuario, el culto es limpio, es puro y de amor, ya que no se permite la presencia de alcohol en los rezos o alguna festividad que realizan a lo largo del año, además de que no se lucra con los devotos.

“Acá viene la gente y se les consagra sus santas, sus dijes, se hacen oraciones, (a los devotos) se les da el consuelo que necesitan, pero no se les cobra ni un centavo”, comenta la mujer que desde hace siete años es líder del santuario Santa Muerte Internacional, ubicado en uno de las colonias del poniente de Mérida.

Algunos santamuerteros afirman que la ‘Niña Blanca’ les ha hecho milagros o les ha ayudado a cambiar sus vidas.

Aunque en su santuario se rinde culto a la Santa Muerte, Lucely dice que a mucha gente de Mérida no le gusta ir a su templo, ya que no se tolera el consumo de alcohol y tampoco se permite que los “hermanos”, como le dice a los devotos, vayan a enamorar a las “hermanas”. “No es lugar para buscar pareja”.

Pese a que su santuario no es del agrado de mucha gente, a Lucely no le importa, ya que prefiere tener tres devotos a tener 20 que sólo llegan a perjudicar a aquellos “hermanos” que llegan en busca de consuelo o esa fe que no han encontrado en otras religiones como la católica, que predomina en Mérida.

De hecho, para los santamuerteros, la clave de su culto es la fe, el verdadero amor y la verdadera espiritualidad en la imagen de la muerte, en donde han encontrado un aliento e incluso algunos devotos hablan que la “Niña Blanca” les ha hecho milagros sin tener que dar su vida, como piensan muchas personas.

Lucely Cuevas y su familia son pilares fundamentales en Santa Muerte Internacional Mérida.

Lucely Cuevas, quien desde hace 11 años es devota de la “Niña Blanca”, señala que su devoción inició porque su hijo era devoto, pero tras fallecer en 2010 en un accidente, la mujer se apegó más a la Santa Muerte luego de no encontrar ayuda para sanar su pérdida con psicólogos y libros de autoayuda.

“Yo con la muerte de mi hijo no le reprocho nada (a la Santa Muerte), porque yo sé que ella vino por órdenes de Dios padre”, comenta la mujer, quien además dice que la Santa Muerte es el ángel más obediente, “porque uno podrá ser muy devoto, pero cuando ya llegó tu hora, ella va a venir y te va a llevar”.

Al menos en el santuario Santa Muerte Internacional Mérida, la gente que va al culto es para que su fe los haga crecer, los haga mejores seres humanos, aunque también el cambio depende de uno mismo, comenta Lucely Cuevas mientras presume para Voces Libres un tatuaje de la “Niña Blanca” en uno de sus brazos.

Santa Muerte hace milagros en Mérida

“De nada sirve venir (al santuario) si vamos a ser la misma ‘porquería’ (de persona), si llegamos a la casa y discutimos con la familia; si eres hombre y golpeas a tu esposa. Muchas personas han cambiado al tener fe en la Santa Muerte y es allá cuando se dan cuenta que al tener fe no se morirá un familiar”.

Entre esos cambios que han notado los santamuerteros, la primera en dar su testimonio es Lucely, quien dice que hace unos meses se contagió de Covid-19, pero fue la “Niña Blanca” quien le hizo el milagro de superar la enfermedad que ha matado a más de dos mil personas en Yucatán desde marzo pasado.

“El doctor sólo me dio tres días de vida y yo me aferré a la Santa Muerte y le dije: ‘si tú me sanas, yo me voy a Tultitlán (Estado de México) a verte, a darte gracias’. A los tres días como había dicho el médico, en vez de irme, mi santa me levantó, me hicieron la prueba y salió en negativo”, narra la santamuertera.

Lejos de rendirle culto a Satanás, los santamuerteros de Mérida rompen con los mitos y predican amor al prójimo.

Otro caso es el de la santamuertera Mercedes, quien comenta que llegó a este santuario por su hijo quien es devoto a la “Niña Blanca”, e incluso afirma que fue la Santa Muerte quien le abrió las puertas de su corazón, lugar donde encontró tranquilidad y fe que le han ayudado a fortalecer su alma en poco tiempo.

“Si tú le pides con fe y le puedes cumplir lo que lo que estás pidiendo, ella te lo cumplirá”, comentó Mercedes, quien dijo que desde que ella empezó a ir al santuario su marido dejó de tomar, un cambio que considera un milagro, el cual se logró gracias a la fe que le depositó a la Santa Muerte.

Aún con su mala fama, Lucely afirma que la Santa Muerte ha hecho que parejas que no podían tener un bebé puedan tenerlo, pese a que los doctores no les daban muchas esperanzas. “Yo creo que la persona que tiene fe puede conseguir lo que quiere, siempre y cuando venga con el corazón en la mano”.

Esta nota fue pensada y elaborada por el equipo de Voces Libres. Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor.

Leandro Chacón

Estudió Comunicación en la UNID Mérida. Inició como reportero en Por Esto! Trabajó en Milenio Novedades, Línea Recta y El Peninsular. Iba a fundar una banda de punk rock, pero no sabe tocar el bajo. Es hincha del Atlante y cofundador de Voces Libres.

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