Victoria busca justicia tras ser víctima de abuso sexual

Victoria S. hace un llamado para que los secretos familiares de abuso sexual sean visibilizados y los violadores, acusados.

Texto: Kattia Castañeda

Foto: Cortesía

Progreso, Yucatán.-  Faltan 10 minutos para que den la 1 de la tarde. Victoria S., quien es originaria de Progreso, entra a su Facebook y realiza un “Live” al que titula: “No voy a callar más, esta es mi historia”. Hace un largo respiro, toma impulso y comienza a contar que, cuando era pequeña, su cuñado abusó sexualmente de ella. 

“Esto que voy a contar, me es demasiado difícil, porque es lo que he callado desde hace años”, dice mientras se van conectando conocidas al “En vivo” que comparten con el hashtag: #JusticiaParaVictoria.

La primera vez que la joven alzó la voz fue hace 7 años con letras, cartelones y cantando. En su canal de YouTube subió un video titulado: “Ayúdame a que llegue a las autoridades”, explicando su sufrir de dicha forma, y aunque no sabe si llegó a ellos, solo 128 personas lo visualizaron. 

En su transmisión del 11 de marzo, narra que cuando tenía entre cinco y seis años, R. A. H. V. y su hermana, entablaron una relación amorosa. Tiempo después, ellos decidieron vivir enfrente de su casa en Progreso y ella iba para visitar a su primera sobrina que recién había nacido. “Yo recuerdo que (R. A. H. V.) me decía: ¿quieres que te suba de avioncito? ¿Quieres jugar?”.

Ella le dijo que sí, pues era una niña, menciona. “Entre la sala y cocina, ocultándose, me alzó y dio vueltas. La primera vez no me hizo nada, me soltó. Luego, a los 15 minutos, me volvió a preguntar lo mismo. Le dije que sí de nuevo. Me volvió a subir y yo recuerdo que me dio dos vueltas y su mano la puso entre mi entrepierna, la otra en mi pecho. Yo sentí como sus manos entraban para tocarme. Enseguida pedí que me baje. Yo no entendía porqué lo hizo, qué significaba ese acto, el tocarme”.

Dice que su madre, e incluso su hermana, siempre le explicaron que cuando alguien quisiera tocarla se negara, pero nunca el porqué, por lo que no entendía lo que estaba pasando y se sentía confundida.

Síguenos en Facebook: Voces Libres

Entre lágrimas, recuerda que pasaron días desde que le dijo lo del “avioncito” y R. A. H. V.  lo volvió hacer: “puso sus dedos dentro de mí. Pataleé mucho y le decía que me baje”, y así los abusos continuaron y nadie de su familia se percataba. 

En la adolescencia fue cuando entendió todo lo que sufrió y decidió exponerlo con el video que subió al YouTube y que ahora tiene más de 2 mil visualizaciones, ya no las 128.

“El motivo por el que muchos no me creen es porque mi mamá y mi hermana se la han vivido diciendo que como yo tengo una enfermedad (trastorno límite de personalidad) soy una mentirosa”, indica.

Las mujeres que se conectaron al En Vivo, realizaron varias preguntas, entre ellas si alguna vez denunció. Victoria S. les dice que sí, cuando tenía 15 años su madre puso una, pero no se le dio seguimiento porque no le creían y era menor de edad.

La joven, respirando profundamente, dice que por la situación que pasó, sentía mucho dolor e intentó quitarse la vida en cuatro ocasiones. “Era muy doloroso. Me internaron tres veces en el psiquiátrico. Yo callé demasiado”, manifiesta enseñando sus marcas. 

Victoria S. indica que ahora está “haciendo todo lo que está a mi alcance para que se haga justicia” y que desde hace tres años: “me encuentro en un lugar seguro” porque teme a que le puedan hacer daño. 

Por ese miedo, el domingo 14 de marzo, no pudo estar presente en la protesta que jóvenes de Progreso organizaron para pedir justicia por su caso, para que no quede impune. 

En automóviles y con pancartas, las manifestantes gritaron consignas por el Malecón Internacional y frente al Palacio Municipal pegaron pancartas que más tarde fueron retiradas por los policías y puestas en un basurero.

Victoria S. ha recibido apoyo de activistas y organizaciones que también le han ayudado a visibilizar su historia que: “es el claro ejemplo, de porque a sus hijas, hermanas, primas y familiares, nunca debes de dejarlas solas con hombres, por más confianza que les tengan”. 

Te recomendamos: Mujeres del asentamiento de Dzununcán combaten desnutrición infantil al crear un comedor

La joven, quien llama a la ciudadanía a no callar los secretos familiares de abuso sexual, recalca que: “todo esto que cuento es un aproximado en fechas y tiempos, pues me he dedicado a borrar esos recuerdos de mi mente”.

Esta nota fue pensada y elaborada por el equipo de Voces Libres. Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor.

Kattia Castañeda

Comunicóloga y cofundadora de Voces Libres

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: