Mujeres del asentamiento de Dzununcán combaten desnutrición infantil al crear un comedor

Al menos unas 60 mujeres del asentamiento de Dzununcán se han organizado para alimentar a 200 personas todos los días, en el comedor que levantaron poco más de un año. 

Texto y fotos: Kattia Castañeda

Mérida, Yucatán.- El 11 de diciembre de 2019 es un día “bendito” para los habitantes del asentamiento, ubicado en Dzununcán, al sur de Mérida, ya que el encuentro imprevisto de unas mujeres, hizo que surja el comedor “La Virgen del Árbol” que, actualmente, brinda todos los días almuerzos y cenas a 200 personas, es decir, a casi 70 familias.

Mauricia del Rosario Xuluc Pool, quien lleva viviendo tres años en ese lugar, es una de las cabecillas del proyecto y cuenta que ese día, las activistas Gina Dogre Oramas y Alis García se acercaron para conocer el lugar y plantearles una propuesta para reforzar los hogares, mientras repartían la comida que sobró del festejo a la Virgen de Guadalupe. 

La gente pensaba que las activistas eran “gobierno”, pero ellas aclararon que no. Sólo eran personas que deseaban apoyar; y así fue que las aceptaron y escucharon la propuesta que habían planteado, para mejorar sus viviendas. 

Las mujeres han logrado que con el comedor los pequeños tengan una mejor alimentación, todos los días.

Días después, al estar haciendo un censo junto con otras 12 señoras, porque no existía uno, se dieron cuenta de que los niños decían que “les ardía la pancita”, por lo que decidieron enviarlos al hospital de la Amistad Corea-México. Cuando revisaron los diagnósticos del doctor, vieron que sufrían de gastritis porque su alimentación no era la correcta. “Los niños sólo una comida hacían al día y una mala”, señala Gina.

Así surgió la idea del comedor y fue “Mauri”, como le dicen de cariño, quien alzó la mano para iniciarlo en su hogar el lunes 3 de febrero de 2020 con un solo anaquel para colocar condimentos y pollo. 

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“Se comenzó (el comedor) el lunes, miércoles y viernes solo con almuerzos. Pero nos dimos cuenta que era muy poco, así que pusimos desayunos”, dice Gina.      

El comedor de “La Virgen del Árbol” recientemente cumplió un año y su crecimiento, en medio de la pandemia del Covid-19, ha sido notable, mencionan. Ahora cuenta con un tinglado, brindan comida de lunes a viernes, al mediodía y a las seis de la tarde, y hay bancos de alimentos y asociaciones que se sumaron. 

Los guisos que preparan en el comedor, dependen de las donaciones que les realizan asociaciones o bancos de comida.

El apoyo de cualquier persona u organización, indican que: “no está de más”, porque ahora que el Instituto de la Vivienda en Yucatán (IVEY) está haciendo las regularizaciones del lugar, está enviando a más familias. Tan sólo el mes pasado, llegaron 5 y una de ellas con seis pequeños. 

 “Vienen a pedir el apoyo (las familias nuevas) para la comida gratuita y se les da y no sólo es eso, cuando nos donan frutas o verduras, y de repente viene un camión, se les cita. Tenemos un chat con aproximadamente 150 señoras de la colonia, entonces las invitamos”, comenta Gina.

El asentamiento de Dzununcán tiene aproximadamente cinco años y Paulina Espinoza, quien llegó ahí a vivir un año después, fue testigo del crecimiento del lugar. Dice que el IVEY, cuando se dio cuenta de que la colonia ya era una “invasión”, comenzó a regular los terrenos. 

El asentamiento de Dzununcán es habitado por aproximadamente 200 personas.

En ese tiempo, menciona que había 109 casitas y todas ellas se destruyeron porque quedaban entre calle. “Desbaratan las casitas y qué pasa, 109 familias se quedan durmiendo bajo lonas y hasta con bebé en brazo. Fue un caos, pero con donaciones se volvieron a levantar y hasta con piso”, dice.

“Pau”, considerada por “Mauri” como parte de su familia, porque siempre “está cuando necesita”, señala que por esa razón se conoce a todas las familias y también al comedor que es un referente para quien llega o visita.

Apoyo al infante

A principios de abril de 2020, Gina Dogre Oramas tuvo la idea de crear unas becas alimenticias y, al menos, unas 60 personas se inscribieron, pero a raíz de la pandemia del Covid-19, muchos comenzaron a darse de baja.

La beca consiste en ayudar a un pequeño cada mes con 300 pesos, pero antes, al interesado o interesada se le envía una foto, algunos datos del menor y la invitación para conocerlo, así como a la familia, sin embargo, esto último no ha sido posible porque se quiere evitar contagios del virus.

El éxito de esta iniciativa, dice Gina, es que los 150 niños que han contabilizado, sean becados, pero no ha sido posible: “solo se han conseguido a 60 personas y no podemos decir: ‘a estos niños se les apoya y al resto, no’. A todos por igual se les brinda el alimento. Ellos ni siquiera saben si tienen un patrocinador. Dios ha proveído”, dice.

El comedor va más allá de servir la comida

Mauricia del Rosario Xuluc Pool, acompañada de Paulina Espinoza, quien es “su mano derecha”, asegura que el comedor “va más allá de servir la comida”; busca el empoderamiento de la mujer, la salud e higiene de la familia, la educación de los niños, la oportunidad de aprender formas de trabajo y ser, de alguna manera, sustentables con un huerto.

Mauri, Gina y Paulina, son las que están al pendiente de los movimientos que se realizan en el comedor.

El 26 de febrero de 2021, por ejemplo, fue el primer día de un curso escolar, al que se inscribieron niños y niñas de cinco a 12 años de edad. Las clases se impartieron en un tinglado que “pararon” en el espacio que IVEY les donó para un parque, el cual se está construyendo con materiales reciclables o juegos donados.  

“No es sólo se da de comer, es ¿qué hay detrás de este comedor?”, expresa “Mauri”, que con una sonrisa se auto-responde: “Hay Muchas bendiciones”. 

Aparición de “La Virgen del Árbol” en el asentamiento

Mauricia, Paulina y Gina se ven entre sí, las tres saben bien la razón por la que el comedor se llama “La Virgen del Árbol”. “Ándale, cuéntalo, nos encanta cómo lo haces. Nunca nos cansamos de escucharlo”, le dicen a “Mauri”, quien comienza a caminar hacia la pequeña capilla, donde la colocaron, junto con otras imágenes religiosas y flores de colores.

Cuenta que el 11 de diciembre de 2019, ella y un grupo de vecinos querían hacerle una novena a la Virgen de Guadalupe, pero no tenían una, y la vecina que había dicho que la llevaba, no pudo por movimos personales. “Entonces, nos prestaron un cuadro, pero de repente, nos dimos cuenta que en el árbol (de jabín), que por cierto arreglamos porque por ahí íbamos hacer la novena, apareció la mitad de una virgencita”. 

La Virgen del Árbol apareció en un Jabín y hasta hoy, no saben si alguien la colocó ahí, menciona Mauri.

Dice que esto les sorprendió porque días atrás ya habían arreglado y no vieron nada. “Las sacamos, estaba toda sucia y dijimos: ‘no la vamos a discriminar’ y la limpiamos”. 

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Mauri asegura que, hasta el día de hoy, no saben si alguien la puso ahí, pero de lo que sí están seguros es que les ha traído bendiciones, tal y como la llegada de las activistas y los donativos para el comedor. “Nosotros la mandamos a restaurar y ya tiene un lugar donde no le da el agua ni el sol”, dice emotiva a un lado de la virgen.

Esta nota fue pensada y elaborada por el equipo de Voces Libres. Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor.

Kattia Castañeda

Comunicóloga y cofundadora de Voces Libres

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