Ejidatarios de Chablekal en resistencia: “No nos vamos hasta que paguen nuestras tierras”

El paro de los ejidatarios de Chablekal parece no tener fin; lleva un mes en la puerta del sitio arqueológico Dzibilchaltún y aún no hay respuesta del pago de las tierras.   

Fotos y texto: Kattia Castañeda

Mérida, Yucatán.- Una patrulla de la Secretaría de Seguridad Pública  (SSP) es la que los resguarda. Hace unos días, la número 5901. Los ejidatarios de Chablekal, han cumplido un mes exigiendo que les paguen las tierras que les adeudan desde hace 62 años en la puerta del sitio arqueológico Dzibilchaltún. 

Los pobladores que mantienen día y noche el plantón, sentados bajo un toldo o los árboles, escuchando música o conversando, continúan en espera de una respuesta del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) sobre el pago de la ocupación previa de 53 hectáreas, y advierten: “No nos vamos a retirar hasta que nos paguen nuestras tierras”.

No nos vamos a retirar hasta que nos paguen nuestras tierras, han advertido los ejidatarios de Chablekal.

José Teodoro Tut Chalé, secretario del ejido de Chablekal, cuenta que el INAH será el que haga una propuesta final por el pago de los terrenos, pero para que ellos puedan “levantarse” de las puertas del sitio arqueológico, tienen qué hacerles un pago inicial de 48 millones de pesos mexicanos. 

El paro parece no tener fin. Los ejidatarios y ejidatarias que todos los días se anotan en una lista de asistencia, indican que: “hay un documento que debe firmar el INAH, pero no lo hace. Dice que a la Procuraduría Agraria le corresponde esa tarea. O sea, que se están tirando la bolita”.  

Las puertas del sitio arqueológico Dzibilchaltún han permanecido cerradas durante un mes.

Ejidatarios de Chablekal necesitan respuesta

María Nilda Lucely Euán Chalé, compañera de José y tesorera del ejido de Chablekal, junto a una compañera, Socorra Baas Ayil, comenta que ya han transcurrido muchos días desde que inició el paro, el 2 de julio de 2021, y que la lucha no es reciente, es de años, incluso de generaciones; ejidatarios han fallecido y sus parientes siguen luchando por las tierras que trabajaron.

El jueves 15 de julio de 2021, el comité ejidal de Chablekal, encabezado por Manuel Aban Can, tuvo una reunión con el INAH y en ella realizaron la solicitud de expropiación que fue enviada al día siguiente a la Ciudad de México para que lo califiquen. La respuesta la recibieron tres días después, pero hubo un error en la redacción, por lo que la devolvieron.

María (izquierda) y Socorro (derecha) cuentan que la lucha por los terrenos, es de años, exactamente 62.

“Ya pasaron muchos días que estamos aquí (en la puerta del sitio arqueológico Dzibichaltún) y como ya le dije al antropólogo (y director del INAH) Eduardo Calzada: ‘a ustedes les estamos perjudicado, estamos conscientes, pero también ustedes lo han hecho; 62 años de que tienen ocupado nuestras tierras y no nos dan ninguna garantía. No nos pagan ningún peso por esa ocupación que son nuestras tierras. Los ejidatarios lo necesitan”, dice María Nilda, que junto con el comisario Manuel y la comitiva del ejido, veían avance ese día:

“Por ahora, estamos yendo bien. Nosotros lo que queremos es la ocupación previa, pero nos dijeron que por el momento no se puede, no saben de dónde sacar los recursos. Entonces, como le dijimos a ellos, nosotros vamos a seguir, hasta que todo se resuelva, tengamos una fecha e INAH se comprometa a pagarnos”. 

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En lo que va de los 62 años de lucha, este es el paro más largo que los lugareños de Chablekal han realizado. El ocho de julio de 2020 se presentaron en las instalaciones del INAH y ahí permanecieron todo el día. “Desde ese entonces, se comprometieron a agilizar todos los trámites, pero nos vacilaron y quedó lo mismo, por eso esta vez no nos vamos a mover hasta que nos resuelvan. Además de que estamos preocupados porque hay mucha persona de tercera edad”. 

Pozole con o sin chile max es parte del desayuno de los ejidatarios que tomaron el sitio arqueológico hace un mes.

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Los ejidatarios y ejidatarias que por las mañanas comparten el pozole con sal y chile “max” o “maax ik”, azúcar o “ al natural”, y explican una y otra vez la situación a los turistas que llegan al sitio arqueológico a visitarlo en camiones o autos privados, conversan que la situación es difícil para ellos porque no hay trabajo y la pandemia del Covid-19 los amenaza, por lo que: “es necesario que ustedes (INAH y las autoridades correspondientes) respondan a lo que les estamos pidiendo (el pago de sus tierras)”.

Esta nota fue pensada y elaborada por el equipo de Voces Libres. Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor.

Kattia Castañeda

Comunicóloga y cofundadora de Voces Libres

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