Crónica de un cierre anunciado: Escuela Hidalgo de Mérida

Durante años la Escuela Hidalgo de Mérida estuvo bajo el yugo de un cierre definitivo. En 2019, luego de 104 años de ofrecer educación, un festival de fin de curso se transformó en el cortejo fúnebre de la centenaria primaria.

Texto y fotos: Leandro Chacón

Mérida,Yucatán.- La última vez que las puertas de la Escuela Hidalgo se abrieron para recibir estudiantes fue el 28 de junio de 2019. No había pandemia y un típico festival de fin de curso marcó el final de una escuela que durante 104 años ofreció educación a los vecinos del barrio de Santa Ana y colonias cercanas al centro de Mérida.

“Hay un documento que dejó don Remigio Aguilar que dice que este edificio fue donado con la única condición de que siempre funcione como primaria, me dijo María Esther Dichi Gutiérrez, una de las últimas maestras que tuvo la Escuela Hidalgo. Ni el documento del ilustre director impidió el cierre de la que fue su casa durante 48 años.

La Escuela Hidalgo, ubicada en el centro de Mérida, cerró sus puertas a estudiantes el 28 de junio de 2019.

El final de la escuela, fundada en 1915, comenzó a escribirse en octubre de 2018, luego de varios años de amenazas de cierre por parte de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (Segey). Como el rumor de que la escuela podía cerrar no era nuevo, muy pocos medios de comunicación se interesaron en el caso.

Uno de los pretextos que usó la Segey para terminar con la historia de la primaria fue el drástico desplome de su matrícula estudiantil. De 89 estudiantes que había en el ciclo escolar 2017-2018, para el siguiente y último curso escolar, en la Escuela Hidalgo tomaban clases sólamente 55 niños bajo un aniquilador sistema multigrado.

Dichi Gutiérrez y otra mujer delgada, de voz gruesa y que nunca quiso alzar la voz para que no cierren la escuela por miedo a represalias, fueron las dos últimas maestras de la primaria. La primera daba cuarto, quinto y sexto grado y la segunda daba primero, segundo y tercero, además de que también se desempeñaba como directora.

“Al inicio del curso había más niños, no había 55; habían más. Se fueron entre 10 y 15 estudiantes, ya que los padres de familia no quieren que estén juntos tres grados en un mismo salón”, me dijo dentro de un salón de clases Dichi Gutiérrez nueve meses antes del cierre y haciendo referencia sobre el incompetente sistema que impuso la Segey.

Aquel día recorrí la casona de la calle 60 con 41, que desde finales de la década de los años cuarenta funcionó como primaria gracias al exgobernador de Yucatán, José González Baytia, quien fue el responsable de donar el predio que hizo que la primaria deje el Palacio Cantón, edificio que albergó la Escuela Hidalgo entre 1937 y 1947.

Según el libro “Mi escuela en el Centenario: Escuela Hidalgo”, publicado durante el sexenio de la priísta Ivonne Ortega Pacheco, la primaria fue fundada el 15 de marzo de 1915 y, de acuerdo con la maestra Ligia Arceo, el plantel se ubicaba en el suroeste del Parque Hidalgo y su frente estaba en la calle 58 con 61, lo que ahora es un museo.

Barda que dividía la Escuela Hidalgo con el kínder Florinda Batista Espínola, cerrado en junio de 2018.

Continuando con mi recorrido, me encontré con un espacio estrecho, tipo pasillo donde iba y venía el único intendente de la escuela. El espacio era pequeño porque había una barda que dividía la primaria con el kínder Florinda Batista Espínola, que en julio de 2018 cerró definitivamente luego de funcionar como preescolar durante los últimos 70 años.

En ese espacio donde no tenían acceso los estudiantes, había mobiliario escolar antiguo que llamó mi atención. Una de esas piezas era un viejo cuadro cuyo borde de madera era carcomido por el tiempo y en el que se leía el nombre de un aula: Manuel Alcalá Martín; ese día supe que el nombre de la colonia donde vivo es en referencia a un maestro.

También estaba el nombre de otra aula: David Vivas Romero, quien fue el primer director de la Escuela Hidalgo entre 1915 y 1916. Esos dos cuadros y otros más estaban siendo castigados por el clima, ya que estaban a la intemperie. Más que reliquias históricas que sólo una escuela centenaria como la Hidalgo puede ofrecer, parecían basura.

Para el 9 de abril de 2019, cuando la Segey comenzó a mandar oficios a las maestras informándoles que la Escuela Hidalgo cerraría y que tenían el “privilegio” de escoger la primaria donde continuarían educando, la sociedad de padres de familia, encabezadas por Hilda Pérez Vega, anunció que realizarían una protesta pacífica con sus hijos.

Un día después, en punto de las 7:00 horas, los padres de familia y los últimos estudiantes del plantel llevaron a cabo una protesta cerrando el tránsito vehicular de la calle 60. “No al cierre de nuestra escuela”, “Tengo derecho a seguir estudiando en la Escuela Hidalgo”, eran los mensajes que se leían en las cartulinas de los estudiantes.

La protesta no duró ni hora, ya que cayó un fuerte aguacero. Y como si fueran balas, las gotas de lluvia hicieron que los manifestantes se escondieran. Aunque se intentó organizar otra protesta, no se tuvo el respaldo de los padres. Nadie lo dijo, pero esa lluvia terminó con las esperanzas de seguir luchando para que la escuela no sea cerrada.

El 28 de junio de 2019 la Escuela Hidalgo abrió por última vez sus puertas a estudiantes de primaria. Era el festival de fin de curso y el final de una historia que comenzó 104 años atrás. “Habían muchos papás tristes, algunos lloraban por el cierre de la escuela”, me dijo Dichi Gutiérrez cuando me compartió imágenes de ese último baile estudiantil.

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Quiero pensar que ese día fue tan triste como el día en que murió Remigio Aguilar, destacado director que estuvo al frente de la Escuela Hidalgo durante 48 años. Su cortejo fúnebre fue anunciado con el timbre de la escuela el 24 de junio de 1977; 42 años después ese festival de fin de curso también anunció otro cortejo fúnebre, el de la escuela.

Fotografía del interior de la primaria, publicada en el libro: “Mi escuela en el Centenario: Escuela Hidalgo”.

Todas las imágenes fueron tomadas entre septiembre de 2018 y abril de 2019. Algunas de las fotografías se publicaron en La Verdad Noticias durante el periodo antes mencionado. La imagen de portada y la última son recientes y se tomaron para ilustrar este reportaje publicado por Voces Libres.

Esta nota fue pensada y elaborada por el equipo de Voces Libres. Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor.

Leandro Chacón

Estudió Comunicación en la UNID Mérida. Inició como reportero en Por Esto! Trabajó en Milenio Novedades, Línea Recta y El Peninsular. Iba a fundar una banda de punk rock, pero no sabe tocar el bajo. Es hincha del Atlante y cofundador de Voces Libres.

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